18 oct. 2008

“La Sole” hizo cantar y saltar con su alegría, folklore y sencillez en el Pedro Estremador

Poco más de una hora y media de show trajo Soledad a Bariloche en la gira de los 100 años que está festejando supermercados La Anónima. “Es el público más cálido que nos ha tocado, gracias por todo”, dijo la artista en pleno recital.

La noche del viernes no será fácil de olvidar, más aún para los fanáticos de “La Sole”, quien realizó un espectáculo brillante, muy prolijo y con cientos de matices.

Recorrió gran parte de su discografía y terminó firmando autógrafos al término del show.

La Sole en Bariloche
Pero todo comenzó con una Sole totalmente vestida de negro, sombrero gauchesco y un “Buenas noches Bariloche” que levantó a su gente que había agotado las entradas cinco días antes. Contó historias de traición, de desamor, bailó chacareras, chamarritas, gatos, escondidos y hasta algunas zambas entre estrofa y estrofa.

Entre las clásicas canciones, no faltaron “Que nadie sepa mi sufrir”, “El Bahiano”, “A Don Ata” – con reboleada de poncho incluida – y por sobre todo presentó su último disco “Folklore”.

De allí, entonó “Canción del jornalero”, “Cuando llegue el alba”, “Luz de luna”, “Zamba por vos” y "Escucha a tu corazón”, esta última escrita por Marcela Morillo y Rodolfo Lugo.

Soledad y Natalia Pastorutti en Bariloche
Fiel a su costumbre, la acompañó su marido y familia detrás del escenario y sobre él, su hermana Natalia, quien desde la mitad del show la flanqueó y terminaron haciendo una gran velada. Palmas, coros y saltos llegaban desde el campo y las tribunas repletas, salvo algunos espacios vacíos por seguridad. La cantante se mostró muy contenta y cómoda, hasta el punto que se sentó junto a uno de sus músicos y éste último contó un chiste para todos los presentes.

Soledad con uno de sus músicos
La gente estaba de fiesta con una gran puesta en escena y la voz arrolladora de la cantante santafesina. Como si fuera poco, prometió firmar los cd que se vendían en el recinto y una vez terminado su repertorio se quedó para estampar su firma y foto en más de 300 pedidos que se quedaron para admirar a Soledad. Otra muestra más de su sencillez y carisma no sólo sobre, sino también, debajo del escenario.

El fin de la noche llegó con el sabor dulce de haber disfrutado de una gran noche, de haber festejado a lo grande con Soledad los 100 años de La Anónima y con la pena de no saber aún cuando será la noche que se repita este gran espectáculo en la ciudad, porque Soledad conquistó los corazones de los más de 2200 barilochenses presentes

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